
Ocasos de fuego, azules intensos
En el sepia de los años transcurridos
La vorágine de la vida sigue rodando
Por caminos que conducen al final
Conservando espirales de los tiempos
Verdesamarillos de antiguas primaveras
Las gotas de roció húmedas e incoloras
Cristales transparentes que se deslizan
Por la pradera agreste de los días
Caen a veces en tierra fértil
Y el último vestigio de luz
Cual si fuera una semilla
Aportando energía en renacer
Entonces mi corazón clama
Germinando con la nueva fuerza
Y busca en el corto camino que resta
El amor que no encontró
Andando por tantos senderos
Buscando el último preludio
Renaciendo y muriendo
Con el fuego del atardecer.
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